Industria

El trabajo es un pilar fundamental de la sociedad. La generación de empleos de calidad y para todos y todas tiene que ser una obsesión.

Para eso, tenemos que adoptar una mentalidad productivista para la ciudad de Buenos Aires. Desde hace más de una década que la industria pierde participación en la economía de la Ciudad. Eso implica menos puestos de trabajo, y menos creación de riquezas.

Hablo de industrias, pero no de cualquiera, sino de empresas tecnológicas. Son industrias sin chimenea, basadas en la creatividad y el conocimiento.

Las TICS son el futuro de la economía mundial. Ellas son las que van a generar las divisas para desarrollar las políticas que incluyan a todos, que den trabajo a todos.

Frente al modelo de ciudad especulativo, el distrito tecnológico debe ser el puntal de desarrollo para el resto de la economía nacional. Con más tecnología vamos a producir más, nuestros trabajadores van a ganar más y va a haber más puestos de trabajo.

Conocimiento

El principal insumo de la economía mundial es el conocimiento. Para desarrollar las industrias 4.0 necesitamos potenciar la educación pública, desde el jardín de infantes hasta la universidad, incentivando la curiosidad y las vocaciones científicas en un proyecto pedagógico integral incrustado en un proyecto de ciudad productiva.

Cada año las industrias TIC porteñas demandan 4000 profesionales y técnicos que no logra cubrir. Sin esas capacidades la economía se estanca. Hay miles de pibes que no encuentran trabajo, y una industria en particular que no para de demandar trabajadores. El Estado debería unir esas dos necesidades.

El rol de la universidad en el territorio es fundamental. Las economías regionales demandan profesionales especializados en los perfiles productivos locales. En la CABA, ese perfil productivo está asociado a la provisión de servicios de todo tipo. El Distrito Tecnológico necesita formar universitarios capacitados y comprometidos con este ecosistema de desarrollo productivo.

Integración

Integración significa que cada mujer, cada varón, cada pibe y piba tiene que sentirse importante, que todos y todas seamos parte de algo mayor. Que nos demos cuenta de que todos valemos, que todos tenemos algo para aportar y que nos necesitamos mutuamente.

Yo creo que Cristina se refería a esto cuando propuso un nuevo contrato social de ciudadanía responsable. Asumir la responsabilidad hacia los demás para dar y recibir.

A mí me gusta la frase "nadie se salva solo".

Eso se consigue con trabajo, con educación, con un estado presente. Tenemos que aprender a no tenerle miedo a los demás, a lo diferente. Tenemos que abrirnos a la diversidad, porque la diversidad da oportunidades maravillosas.

Solo pensemos en como crecimos como sociedad gracias a la lucha de las mujeres por igualdad de oportunidades y libertad para decidir todo.

También la integración supone que los proyectos personales se inserten en proyectos colectivos, como el DT. Y que las personas sientan que el Estado está para ayudarlas.

Por eso, el Distrito Tecnológico no puede ser una isla que sirva para que algunos hagan negocios. La comuna 4 debe ser el núcleo de desarrollo de la ciudad, uno de los motores del país y de la región, nuestra Silicon Valley. ¿Por qué no?

Confianza

Tenemos que recuperar la confianza en nosotros mismos y en las oportunidades que brinda esta increíble Ciudad. Lo primero es creer que es posible una realidad mejor.

La confianza en mis sueños y mis capacidades me han dado fuerza para encarar lo que sea. Confianza en mis compañeros y compañeras, en mis vecinos y vecinas, en la gente que me rodea, en mi ciudad. Esperanza y futuro.

Desde ciertos sectores hay un discurso descalificador: los maestros son vagos, los empleados públicos ñoquis, los argentinos trabajamos poco, nos merecemos todo lo malo que nos pasa.Esa desvalorización y maltrato nos ha quitado la felicidad de soñar.

Yo quiero que recuperemos la confianza en nosotros mismos, para enorgullecernos de vivir en esta ciudad, y reivindicar nuestra identidad porteña, tan rica y tan diversa.

Buenos Aires es una ciudad con infinitas posibilidades, abierta a todas las experiencias y a todos los que quieran vivir en ella, sin miedo a los diferentes, abrazando a los y las migrantes, celebrando la diversidad. Gracias a eso, Buenos Aires supo ser la principal capital de América Latina.

Estoy convencida que las porteñas y los porteños nos merecemos otra ciudad, porque podemos más y mejor.

DISTRITO TECNÓLOGICO

El Distrito Tecnológico, una historia de oportunidades perdidas

En el Sur de la Ciudad de Buenos Aires tenemos la oportunidad para crear una CABA productiva, que genere riqueza y divisas a partir del desarrollo de tecnologías, usando al conocimiento como insumo.

Una ciudad del futuro inclusiva en el que todos y todas tengamos un lugar. Y que sea el faro del desarrollo socioeconómico nacional y regional.

Sin embargo, esa increíble oportunidad está desaprovechada. Los invito a que la conozcamos y nos hagamos cargo.

El proyecto original

El Distrito Tecnológico (DT) de la CABA fue creado en el año 2008. Comprende 328 hectáreas entre Parque Patricios, Nueva Pompeya y Boedo, destinadas a convertirse en un polo productivo de últimas tecnologías (producción de software, desarrollo de tecnologías informáticas e industrias TIC).

Las empresas que se radicaran en el DT recibirían incentivos económicos para promocionar la producción TIC, que iban desde promociones fiscales hasta exenciones en las contribuciones de ABL o ingresos brutos. Para ello, debían inscribirse en un Registro de Empresas de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC). En sus metas más ambiciosas, se pretendía generar un circuito virtuoso entre emprendedores, universidades y estado.

El modelo Catalán

La idea del DT se inspiró en el distrito 22@ de Barcelona. Creado en el año 2000, el 22@ generó una verdadera transformación de re funcionalización urbana, expansión de infraestructura y explosión de la economía TICs.

En el 22@, el estado cumple un rol central a través de políticas económico-financieras de incentivo productivo, inversión pública en transporte y espacio público, e incluso construcción de viviendas. El 22@ se transformó rápidamente en uno de los principales nodos de producción de nuevas tecnologías a nivel global.

En los 10 primeros años (2000-2010) se edificaron más de 3 millones de m2, se radicaron 1100 empresas de tecnología que dan empleo a 32.200 trabajadores. Atraídas por la potencialidad del proyecto, se radicaron 10 universidades que cuentan con 25.000 estudiantes.

La CABA

Si el 22@ es un éxito rotundo, los resultados del DT dejan mucho que desear. Tras 11 años de gestión macrista, en el DT porteño se edificaron solamente 238.000 m 2, 13 veces menos que en 22@ en el mismo período.

Casualmente o no, el 90% de las construcciones está a cargo de la misma empresa. Solamente 317 empresas están radicadas en el DT, con 12.000 empleados (dato de 2018), la enorme mayoría de ellos relocalizados por las mismas empresas desde otras sedes.

Es decir, la creación de nuevos puestos de trabajo es ínfima. Este dato es quizás la muestra del principal fracaso del DT, dado que una de las metas iniciales era crear 30.000 puestos de trabajo en los primeros 4 años.

Las únicas beneficiarias del DT han sido las grandes empresas que relocalizaron sus oficinas al Distrito, obteniendo exenciones impositivas pero sin que eso derrame a la economía local o nacional. En 11 años, además, solamente se radicó una universidad con solo 500 estudiantes.

Balance

El balance de 11 años es lapidario. Lejos de convertirse en el ecosistema de producción, innovación y trabajo a nivel regional, el DT concluyó siendo simplemente un lugar de especulación inmobiliaria para unos pocos, un ahorro de impuestos para las empresas y una “puesta en valor” de una zona descuidada para los vecinos

Mala gestión y proyecto de ciudad excluyente

El DT es la mejor muestra de una gran idea desperdiciada por la mala gestión. Las causas de esta oportunidad desaprovechada son dos.

Primero, el gobierno porteño a cargo del PRO/Cambiemos desde 2007 tiene una concepción de ciudad en el que la producción y el trabajo no forman parte. Dos datos elocuentes: desde 2004 la participación de la Industria en la economía porteña disminuyó 3 puntos porcentuales, mientras que desde 2015 la desocupación aumentó 3 puntos. Es una ciudad de especulación financiera e inmobiliaria en el que pocos ganan a costa del resto.

Hay una segunda causa, que es más importante: la incapacidad de Cambiemos para gestionar la cosa pública. La supuesta eficiencia de la gestión es una de las tantas mentiras que nos vienen diciendo.

La CABA es la Ciudad más rica del país, nunca tuvo tanto presupuesto. Aun así, nuestra calidad de vida es mala, con servicios públicos caros y de mala calidad, con espacios públicos sucios, transportes saturados, crecimiento de la inseguridad y altos impuestos.

El Distrito Tecnológico nos muestra la ineficiencia de Cambiemos para generar riqueza y hacer que vivamos mejor.

Los habitantes de Buenos Aires vivimos cada vez peor.
Necesitamos dar un debate serio y profundo sobre la Ciudad del Futuro
Una Ciudad productiva, inclusiva y de bienestar.
Las porteñas y los porteños nos merecemos más y mejor.
Solo falta que nos animemos.

Vero Tenaglia

¡Hola! Mi nombre es Verónica Tenaglia.

Nací en Saladillo, un 24 de noviembre de 1973, en el paraje San Blas, Cuartel III, Partido de Saladillo, Provincia de Buenos Aires. Me crié en el campo que mis padres arrendaban, entre vacas, chanchos, papas y maíces.

Fui a la primara en una escuela rural y a los 12 años me mudé con mis abuelos a la ciudad, para poder ir a la Colegio Nacional Manuel Pardal de Saladillo. Como era buena estudiante, tuve una beca del gobierno de la provincia. Todos los fines de semana y en vacaciones, volvía al campo para ver a mis padres y ayudar con las tareas del campo.

Mi abuelo me cantaba la marcha peronista cuando íbamos a darle agua a las vacas o cuando cuidábamos a los chanchos. Él me hizo peronista.

Cuando estaba terminando mi secundaria, mi tío abuelo Gelo convenció a mis padres para que siguiera estudiando. Así que en 1992 me vine a Buenos Aires, a vivir a la casa de mis tíos abuelos y también de mi tía Olga, que me trató como su hija mayor.

En 1992 hice el CBC y en el 1993 empecé la carrera Contadora Pública Nacional en la UBA.

En mi vida trabajé de muchas cosas. Arranqué de chiquita en el campo, y recién llegada a Buenos Aires vendí pochoclos, fui promotora y otras changas hasta que tuve mi primer trabajo como administrativa. Vivía con mi hermano en un departamentito en Lavalle y Uriburu, que no tenía ni inodoro.

En 1996 ingresé alGrupo Maccarone como recepcionista. Cuando me fui en 2001 había llegado a ser gerenta de administración y finanzas. En ese momento me becaron para hacer un Master en Negocios en la Universidad Católica, donde me especialicé en desarrollar negocios.

En 2002 entré a BASF, la multinacional química más grande del mundo. En 2008 era responsable regional de marketing para Colombia, Venezuela y Ecuador para el negocio de pinturas. Tenía un cargo que era un desafío, viajaba mucho y tenía muchos beneficios por “pertenecer”. Pero yo sentía que ese no era mi camino en el mundo.

Así que en 2009 decidí renunciar y lanzarme a una nueva aventura: apostar por mi país, echar raíces en la Ciudad de Buenos Aires y emprender un negocio propio. Así nació DATAN, intentando hacer lo que había hecho para otros. La radiqué en el Distrito Tecnológico y me mudé a Parque Patricios.

En estos años hubo momentos buenos y momentos malos. Muchas veces me pregunté si las malas eran responsabilidad mía, si yo en realidad no había nacido para ser empleada. Pero llegué a la conclusión de que el problema no es mío, sino de los proyectos mal ejecutados y las promesas incumplidas del Distrito Tecnológico y del Gobierno de la Ciudad.

Por eso es que estoy convencida que la Ciudad de Buenos Aires necesita atravesar una reconversión profunda que la transforme en una ciudad productiva, creadora de trabajo y de valor agregado.

Esta ciudad productiva empieza por el Distrito Tecnológico.

Ese es mi grano de arroz, mi apuesta a futuro.

Charlas y Encuentros

Día Direcición Hora
06/06 Hipólito Yrigoyen 4265 Auditorio UOM 18:00hs
18/05 Suaréz 1301 12.30hs

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